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9 de octubre de 2016

¿Y si les toca?

Robert Anson Heinlein
El 18 de diciembre de 1812 se celebró en Cádiz el primer sorteo de Lotería de Navidad aunque, en España, su nacimiento como Lotería Nacional fue medio siglo antes cuando Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache y a quien Carlos III nombró Secretario de Hacienda, creó el juego de la Lotería por la necesidad de una inyección económica tras la intervención española en la Guerra de los Siete Años. 

Pero voy a centrarme básicamente en la Lotería de Navidad que es la que está ahora mismo más activa, por las fechas en las que estamos y en la que quizás, todavía alguien pueda recapacitar e incluso ahorrarse algunos euros. 


No es de extrañar que el ya fallecido (1907-1988) escritor estadounidense de ciencia ficción Robert Anson Heinlein siga siendo el protagonista de muchos artículos que hablan de la probabilidad de los juegos de azar. Su frase célebre:

La lotería es un impuesto que grava a las personas que no conocen las matemáticas

Y es que, aunque alguna marca de bebida se empeñe en decir que “el ser humano es extraordinario”, la verdad es que estamos cortados más o menos por el mismo patrón. 

Las matemáticas pueden explicar la probabilidad de los juegos estocásticos, pero no el comportamiento de las personas. Veamos algunos ejemplos:

Las fechas. Las fechas son un fetiche de lo más común. ¿Quién no conoce a alguien que haya comprado algún décimo por ser una fecha concreta? Lo más común son las fechas de boda, nacimientos o cualquier aniversario. Y aumenta cada año la creencia de que la fecha del cumpleaños de alguien a quien admiramos nos va a traer suerte. 

No obstante, también se busca el equilibro de lo bueno y lo malo. Después de la catástrofe en Lorca, el 11.511 se agotó pocos días. ¿Qué relación puede haber entre una fecha cualquiera y una bola extraída entre otras 99.999? Ya te lo digo yo. Ninguna. 

A los que no opinen igual, les diré que si se fijan en el principio del artículo, verán que el 18 del 12 de 1812 se iniciaba la Lotería. ¡Venga, a comprar el 01.812! ¿O es que este número no es bonito?

Lo bonito o feo que es un número, es otra subjetiva manera de comprar Lotería a la par que irracional. Si en el momento de ir a comprar un décimo hay más de una persona encargada, ya tenemos el lío. 

La tendencia es comprar números ni muy altos ni muy bajos y con varios números distintos. Poco gustará el 99.999 ni el 00.001 a más de un lector. 

Nota: El gordo del año 2010 fue el 00.147. “¡Qué número más feo ha salido!” Claro, feo no, ¡feísimo! Si no era el tuyo lo verás horrible. Siempre serán feos. Porque admitámoslo, no te va a tocar. Lo siento por ser tan realista.

Hay quién piensa que unos números, o terminaciones, salen más que otras. Las terminaciones más vendidas cada año son el 13 y el 69. Los números acabados en 0 gustan poco y por lo general, los pares están mal vistos. 

Por el contrario, las terminaciones 7, 9, 5 y 3 (y en ese orden) son las más demandadas.

Y también están los que piensan que en unas ciudades tienen más suerte que otras. ¿Sabes cuáles son las ciudades en las que más veces ha caído el gordo? Adivina. 
En Madrid y en Barcelona. 

¿Normal, no? ¿Y no será porque en esos sitios se compra mucho más que en otros? ¿O esperabas que dijera Huesca o Ávila? Después de Madrid y Barcelona van: Valencia, Sevilla y Málaga. ¿Sigues pensando que es por suerte?

Hablando de comprar. ¿Qué vale un décimo? Porque su precio es de 20€ pero hoy en día casi nadie los compra a ese precio. El recargo, generalmente de 3 euros, es ya el negocio del negocio y ya no solo de los bares. Cualquier asociación tiene un décimo bien grande en la puerta con el lema “¿Y si cae aquí?” Que por cierto, el único bar que vende los décimos a su precio es el del entrañable anuncio del 2014 que le cobra 21€ y le dice “1€ del café y 20€ del décimo”. Imagino que es una errata igual que la del cristal (elejir).
  
O la frase de ese mismo anuncio del 2014, que es mi favorita “El mayor premio es compartirlo”. Si lo normal es que pierdas tu dinero, o recuperes el valor de solo alguno de tus muchos décimos que habrás pagado con recargo y por lo tanto recuperarás menos de lo invertido, ya me dirás cómo harás eso de compartir el premio.

Por último, felicitar a los responsables de los anuncios de la Lotería de Navidad porque consiguen que, aunque todos los que leen el artículo me den la razón, vayan seguidamente a comprar su décimo. ¿Sabes cuántos décimos se compran al año? En 2014 se vendieron 123.000.000 décimos. ¿Muchos o pocos? Hagamos cálculos.

La Población Española ese año era de 46.771.341 habitantes según el INE.

El 16.8% de esa población tiene 14 años o menos. Es decir, en 2014 había 38.913.756 personas en España mayores de 14 años que son las que vamos a suponer que compran lotería (y estamos siendo generosos, porque los menores de 18 años poca lotería comprarán). 

Si dividimos los 123 millones de décimos vendidos entre los mayores de 14 años de toda España, nos sale que compramos 3,16 décimos por persona. En este sorteo nos gastamos de media, según estos datos 63,21€ + los recargos. Una auténtica locura.


¿Y qué probabilidad tiene? 
Pues de las 100.000 bolas que componen el bombo, solo 1 tiene el premio gordo. Eso es un 0,001% de probabilidad de que te toque el Gordo. No obstante, es la lotería con mayor número de boletos premiados, un total de 15.304 décimos tienen algún premio, esto supone una probabilidad de 6,53% de conseguir la devolución de algún décimo (que insisto, si lo pagaste a 23 euros, ya estás perdiendo 3€).

Como nota diré que, en la peña de quiniela que nosotros llevamos, jugar una temporada de 32 jornadas cuesta 48€ anuales (frente a los más de 63€ de la Lotería de Navidad) y que cada semana la iniciamos con entre el 15-20% de probabilidad de conseguir rentabilizar la jornada (3 veces superior a la Lotería).


Concepto a memorizar y conclusiones.

  • Todos los números son iguales, porque todos están en el bombo. 
  • Son equiprobables, es decir, tienen la misma probabilidad y gracias a la ley de Laplace, sabemos que:

Si compras un décimo, casos favorables = 1. 
Los casos posibles son todos los números que hay en el bombo. Si dividimos 1/100.000 Laplace nos dice que la probabilidad de que acertemos el gordo es del 0,001%. ¡0,001%! Y de 6,53% de conseguir recuperar tu dinero, aunque no recuperarás los 3 euros que te cobraron de más en el bar. 

  • Si lo comparamos con cómo jugamos nosotros en la quiniela. No tiene sentido invertir en la Lotería de Navidad.
Quinielaticas Lotería de Navidad
Precio:
1,5€
20€
Probabilidad inicial de rentabilizar:
15% - 20%
6,53%
Premio máximo posible:
960.000€*
400.000€
*Sin contar el pleno al 15 ni los arrastres y suponiendo un acertante único de 14 para una recaudación de 6.000.000€

Si estás leyendo estas líneas, imagino que es porque has leído el resto del artículo. Me apuesto 20 euros a que una vocecita de tu interior te seguirá gritando “¡COMPRA!” cuando todos tus compañeros estén comprando el mismo número en el trabajo, en el bar, en un viaje... 

Porque… ¿y si les toca?

1 comentario:

  1. Si les toca se te queda una cara de beduino que no te recuperas en todo el año.

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